Hoy se cumplen 19 años desde que te fuistes de estos lares. Debo decir que te extraño. No sé como hubiese transcurrido mi vida contigo presente.
Sin embargo, no sé si hoy en día pudieses convivir con esta mediocridad, con este régimen corrompido y esta agria realidad.
Hoy tu mirada estaría perdida en campos grises de infamia, sabiendo que después de haberle entregado tu vida y sacrificio a este país, tus viejos enemigos; que también eran enemigos de esta patria, ahora están sentados en los tronos más altos del gobierno, no sólo gobernando, sino despotricando todo lo que no es de "color rojo".
Sí abuelo, ahora nuestro mundo está al revés. Ahora eres bueno si eres pobre o vago. Todo aquel que tenga cosas, valores, sueños y ambiciones es considerado un "oligarca". Ahora la meritocracia no viene al caso, ya que si eres profesional de carrera y vives en una quinta entonces eres "escuálido". Cuidado si no te dicen ladrón, corrupto o podrido de la IV.
¿Será que algún día tendremos a unos políticos que de verdad hagan su trabajo y la honestidad sea su lema? -"Patria, socialismo o muerte", este es el que nos rige, el que nos inspira, el que ofrece felicidad, paz y tranquilidad. Vaya sarcásticos que son.
Creo que no aguantarías saber que una réplica de la espada de Simón Bolívar fue regalada al Sr. Fidel Castro.
Por todo esto, pienso que tu alma descansa en una paz más absoluta al haberte ido un domingo, 11 de agosto del año 1.991.
Ahora bien, admito ante ti tener miedo de ser incomprendido. A pesar de no ser político, tengo miedo de que una idea tan sencilla no pueda ser compartida y mucho menos construída. Una idea que dibuja un país libre, sin fronteras, sin miedos. Una patria donde nuestros símbolos sean respetados y no sean cambiados cada vez que a alguien le provoque. Una patria donde el único fanatismo sea la tranquilidad. Una tranquilidad que nos gobierne y que descolore todas las banderas de los distintos partidos. Una tranquilidad que nos inspire honestidad, hermandad y espíritu de superación. Una honestidad que administre los recursos con equidad. Una vida donde exista igualdad de OPORTUNIDADES, un mar de valores y un horizonte de prosperidad.
La historia da vueltas, pero creo yo ser muy soñador. Creo que esta patria utópica no está comprendida dentro de nuestras barreras mentales de convivencia.
Poco a poco, sin dejar de ser soñador, con mis errores e imperfecciones voy dejando mi grano de arena en una playa inspirada por tus enseñanzas.
Tus memorias siguen conmigo, son recuerdos que no se han ido.
Tu apellido lo llevo con orgullo. Todos mis logros también son tuyos.
Con amor...
Tu nieto,
Jorge A. García M.